Y, sobre todo, el monasterio benedictino de la isla de San Giulio, la Abad
ía Mater
Ecclesiae, habitada porlaboriosas monjas de clausura. Con su presencia, en número
creciente en los últimos años, envuelve en espiritualidad el lugar y acentúa la
atmósfera mística, rarificada y meditativa, que se refleja en la gente y en la vida
cotidiana del Lago.
Después, la fuerza del agua.
Quien vive a orillas del Lago de Orta se siente (¿es?) realmente un poco especial:
acostumbrado a un paisaje con su belleza cristalizada en el tiempo, a una limpidez
del aire que a veces resulta casi irreal, como una aparición ilusoria, que puede
desvanecer en cualquier momento, se siente sumamente condicionado por la
presencia del agua, elemento predominante en la tradición, en la sabidur
ía popular
y en la imaginación así como por su fuerza, visto que está acostumbrado a
considerarla protagonista en todas sus formas: agua del lago, del río, de la lluvia,
de las fuentes...
Casi como si se tratara de un destino inevitable e inescrutable, casi todos los habitantes
del lugar trabajan en torno al tema del agua y del metal, que desde tiempos memoriales
están estrechamente conectados.
Y el diseño, parte del ADN de la empresa.
Aquí en Fantini se inventa y se produce teniendo presente un objetivo claro y ambi-
cioso al cual no se renuncia nunca: invención, diseño y técnica deben caminar juntos,
elementos inseparables de la creación que apunta a la búsqueda de la perfección,
con la decidida convicción de que también la innovación del detalle más mínimo de
este microcosmos productivo puede contribuir a mejorar la calidad de la vida.
El diseño forma parte del ADN de la empresa y del patrimonio de su larga experiencia
productiva; pero el resultado del trabajo es siempre un gol de equipo, de una manera
de actuar protagonizada por numerosos actores, donde cada uno desempeña su
propio papel, pero sin escalas jerárquicas.
Y que coloca al individuo, sus cualidades y sus capacidades en el centro del proceso.
Del diseñador al técnico, del directivo al obrero, todos y cada uno de ellos contribuyen
con su propio rol al éxito final del producto.
Y así, desde este pequeño lugar – a veces difícil de encontrar incluso en los
mapas –, gracias a la capacidad de su modo de actuar y de dar a conocer la
calidad del producto italiano, Fantini ha difundido sus productos en todo el mundo,
en un circuito internacional que hoy enlaza virtualmente Shangai, Sidney, Nueva
York, Buenos Aires, Mumbai o Ciudad del Cabo con el Lago de Orta y con Italia.